Hay algo muy poderoso en experimentar libremente dentro de un cuaderno de bocetos — sin presión, solo curiosidad y asombro. Una de mis creaciones más recientes nació de un momento así. Dibujé a una chica soñadora con un cabello tan negro como la noche, y dentro de esa oscuridad… comenzaron a florecer flores.
Su cabello se convirtió en un jardín de medianoche — pintado completamente en negro sólido con marcador de alcohol, sin detalles ni reflejos. Luego, sobre ese lienzo oscuro, pinté flores en tonos rosados y amarillos. Florecieron suavemente, como la esperanza que crece en la oscuridad.
A su alrededor, creé un halo — una suave lluvia de puntos dorados hechos con pan de oro. Apliqué el adhesivo en pequeños toques, y después presioné láminas delicadas de pan de oro. El resultado es mágico: destellos dorados brillando sobre el negro, como estrellas en una noche silenciosa.
Esta pieza es muy especial para mí — una verdadera mezcla de materiales y emoción. Usé marcadores de alcohol para la base, y luego di vida al rostro con lápices de colores, capa tras capa, hasta que sentí que respiraba desde el papel.
Es un experimento en mi cuaderno que se convirtió en algo que quiero compartir — no solo como pintura, sino también como producto. Me imagino esta ilustración como una impresión artística, una calcomanía brillante, o un imán para el refrigerador que refleje la luz y te recuerde que la belleza puede florecer en la oscuridad.
¿Te gustaría ver esta pieza en mi tienda? ¡Cuéntame! Y quédate cerca… la magia está por llegar. ✨
